Se formó entre Olot y Barcelona, impregnándose de la herencia de los grandes maestros del paisajismo catalán.
Aunque su base nace del paisajismo tradicional olotino, su obra evolucionó hacia una visión más personal y moderna. Destaca por un uso más libre del color, una luz vibrante y una resolución formal cercana al postimpresionismo.
Su producción gira principalmente en torno a los paisajes de la Garrotxa, las escenas rurales, las marinas de la Costa Brava y composiciones donde la naturaleza y la luz mediterránea son las protagonistas, siendo importantes también sus cuadros que reflejan los ambientes bohemios de París, la melancolía de los cafés de Venecia y las luces de California.
Vayreda Canadell expuso regularmente en las principales galerías de Barcelona, Olot y Gerona, convirtiéndose en una figura clave para entender la continuidad y modernización del paisajismo garrochano en la segunda mitad del siglo XX. Su obra se encuentra presente en diversas colecciones privadas y museísticas de Cataluña.